miércoles, 4 de febrero de 2026

Quino: Creador de Mafalda

 


Joaquín Salvador Lavado Tejón nació el 17 de julio de 1932 en Mendoza (Argentina). Fue el tercer hijo de unos inmigrantes republicanos malagueños que cruzaron el Atlántico en busca de fortuna. Su padre fue encargado de un bazar y su madre, ama de casa. Para diferenciarlo de su tío Joaquín, pintor y dibujante publicitario, empezaron a llamarle Quinito y luego Quino, que sería su nombre profesional. Siendo niño estuvo muy influenciado por sus tíos maternos, todos dibujantes, y por su abuela comunista, que le inculcó la importancia de la pintura, la música y la cultura en general. Los Lavado vivían en una casita con un patio bastante grande donde Quino se pasaba las horas jugando. No salía nunca, era un niño solitario y taciturno porque debido a su acento andaluz le costaba hacer amigos. Además, no deseaba crecer porque le daba miedo el mundo exterior, de ahí que no quisiera ir a la escuela, pero su madre le obligó.

Perdió a ambos padres siendo un adolescente

Recuerda que aprendió a dibujar a los 3 años "cuando una noche mis padres se fueron al cine y llamaron a mi tío Joaquín para que nos entretuviera a mis hermanos y a mí. Como no había televisión en esa época, él no encontró mejor idea que empezar a hacernos dibujos". En 1945, falleció su mamá de cáncer y, ese mismo año, se matriculó en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Cuyo, que abandonó tres años después, al morir su padre a causa de un infarto. "Recién entraba en la adolescencia y esas muertes me hicieron sentir como traicionado. Durante bastantes años viví agobiado por el luto", recuerda.

A partir de ahí quiso dedicarse al dibujo humorístico y, en 1950, vendió su primera historieta para una tienda de sedería, pero al año siguiente sufrió una gran desilusión cuando viajó a Buenos Aires pero no vendió ninguno de sus dibujos a los periódicos y revistas de la capital. "Dibujaba muy mal, tanto que hasta yo me daba cuenta. Pese a haber ido a la Escuela de Bellas Artes mi evolución fue muy lenta. Me decían que las ideas eran buenas, pero que para tener un dibujo pasable aún me faltaba mucho tiempo". Después de haber hecho la mili, en 1957, notó que su dibujo había mejorado. Decidió volver a probar suerte en Buenos Aires, pero aquellos primeros intentos no le fueron bien y su hermano mayor le tuvo que ayudar económicamente. Estaba ya casi desesperado cuando la revista de política y cultura "Esto es" le compró una primera serie de sus dibujos. Posteriormente, sus creaciones aparecieron en "Vea y Lea", "Leoplán", "Damas y Damitas", "TV Guía" y "Atlántida", entre otras publicaciones.

En 1963, editó su primer libro recopilatorio, "Mundo Quino", y su amigo Miguel Brascó le dijo que una agencia de publicidad estaba buscando a alguien que creara una historieta para Siam, una heladería muy conocida en Argentina. Los dueños querían una familia que usara unos electrodomésticos llamados Mansfield, por lo que los nombres de los personajes tenían que empezar por "M".

Una niña irreverente, antisistema y antisopa

Mientras veía la película "Dar la cara" se dio cuenta de que en una de las escenas había una bebé en la cuna: "Qué linda la niña, ¿cómo se llama? Mafalda". Así nació una de las tiras más famosas del siglo XX, protagonizada por una niña irreverente, contestona, antisistema, criticona y decididamente contestataria que odia la sopa, le encantan los Beatles y el Pájaro Loco y que hacía de las suyas junto a su hermano Guille y sus amiguitos Susanita, Miguelito, Manolito, Libertad y Felipe. "Mafalda" sigue tan joven como siempre, se ha editado en más de un centenar de países y ha sido traducida a más de 30 idiomas como el francés, italiano, chino, alemán o griego.

Para crear a estos dibujos se inspiró en figuras geométricas para que fueran más fácilmente reconocibles: Mafalda era una especie de círculo; Manolito un cuadrado; Felipe un triángulo; Susanita un óvalo... Todos ellos critican de forma ácida y cínica el abuso del poder, la obsesión del dinero o la corrupción política. Al final, la campaña no se llevó a cabo, pero Quino decidió conservar varias tiras para una posible publicación. Así, a principios de septiembre de 1964, aparecieron en "Gregorio", un suplemento de humor de la revista "Leoplán", las primeras tiras de Mafalda y, a finales de ese mismo mes, el semanario "Primera Plana" empezó a publicarlas. En 1965, el diario "El Mundo" se hizo carga de la tira, al año siguiente apareció la primera recopilación en un libro y, el 22 de diciembre de 1967, la historieta se interrumpió debido al cierre del periódico. El 2 de junio, Quino volvió a reanudar la tira en "Siete días" y viajó a Europa para promocionar a su "hijita".

Aquel contacto con el viejo continente hizo que, a partir de finales de los 70, pasara gran parte de su vida entre las ciudades de Barcelona, Milán, Madrid, Londres o París. En 1970, "Mafalda" se publicó por primera vez en España y, el 25 de junio de 1973, después de dos años meditando la idea, Quino dejó de dibujar nuevas aventuras de esta criatura inconformista. Uno de sus más grandes admiradores es el eminente escritor y filósofo italiano Umberto Eco, que define a Mafalda como "una contestataria, una verdadera heroína rebelde que rechaza al mundo tal cual es. Sólo tiene una única certeza: no está conforme". Aunque pase el tiempo y viendo cómo ha evolucionado la sociedad, Quino es consciente de una cosa: "Mafalda siempre se pregunta: ¿Por qué los adultos piden a los niños que sean buenos si ellos hacen lo contrario?"

No se ha vanagloriado de que escritores consagrados como Gabriel García Márquez o Julio Cortázar hayan hablado de él, pero se llena de orgullo cuando asegura que "lo que realmente me satisface es que una madre me cuente que su hijo le cogió gusto a leer gracias a Mafalda. Lo demás, son anécdotas". Y de éstas, tiene algunas: "Durante la elección del Papa, en el cónclave, un cardenal habló de Mafalda. ¡Lástima que saliera Ratzinger!".

Alicia, su mujer desde hace más de 50 años

A lo largo de toda su carrera ha contado con el inestimable apoyo de su mujer, Alicia Colombo, con quien se casó en 1960 y que es la encargada de administrarle el dinero "porque soy un auténtico desastre". A pesar de su felicidad estable, nunca han tenido hijos. "Lo decidimos de mutuo acuerdo. Primero, porque cuando nos casamos no teníamos dinero, mi casa era muy pequeña y no habría podido trabajar con niños corriendo alrededor. Y, además, sólo de pensar que se me podría enfermar un hijo me entraba una desesperación... Hubiera sido un desastre como padre, le hubiera malcriado y, claro, a mi esposa tampoco le interesó mucho".

Le apasiona el cine de autor como Kiarostami o Kaurismaki, es un lector acérrimo de los clásicos, seguidor de los Beatles, adora todo lo que tenga que ver con el Mediterráneo y, curiosamente, a pesar de ser argentino, detesta profundamente el fútbol.

Una escultura de Mafalda en San Telmo

Con más de 50 años de trayectoria, ha publicado numerosos libros de humor como "¡A mí no me grite!" (1972), "Bien, gracias, ¿y usted?" (1976), "Ni arte ni parte" (1981), "Gente en su sitio" (1986), "Potentes, prepotentes e impotentes" (1989), "Yo no fui" (1994) y "¿Quién anda ahí?" (2012). En los últimos años visita los festivales más famosos del mundo, acude a importantes conferencias, concede entrevistas para revivir a su criatura más famosa y se relaja viajando a países exóticos. En el 2009, inauguró en el barrio de San Telmo una escultura de Mafalda, que es una de las más visitadas de Buenos Aires. Nacionalizado español aunque sin dejar de ser argentino, Quino celebró su 80 cumpleaños con la inauguración de un museo dedicado al cómic en Buenos Aires, en el que su "hija" sopofóbica tiene lugar preferente.

Quino falleció el 30 de septiembre de 2020, tras estar internado a causa de un accidente cerebrovascular a los 88 años, un día después de haberse cumplido cincuenta y seis años de la primera publicación de su tira más emblemática, Mafalda.


lunes, 2 de febrero de 2026

Daniel Day-Lewis: Actor ganador de 3 Oscar

 


Daniel Michael Blake Day-Lewis nació el 29 de abril de 1957 en Londres (Inglaterra). Fue el segundo hijo del matrimonio formado por el laureado poeta Cecil Day-Lewis y la actriz Jill Balcon, hija de sir Michael Balcon, director de los estudios Ealing y uno de los hombres más importantes en la historia del cine británico. A los pocos meses de su nacimiento, la familia se mudó a Greenwich, donde Daniel creció bajo la sombra protectora de su hermana mayor, Lydia Tamasin. Los dos hermanos estaban muy unidos, jugaban al aire libre, creaban sus propias obras de teatro, se inventaban personajes y navegaban en los lagos cercanos a su hogar. Daniel siempre ha recordado con nostalgia los veranos en Irlanda, tierra de su padre, donde montaban a caballo a orillas de la playa y donde vivió su primer amor. Aquella infancia idílica quedó truncada por el débil estado de salud de su padre, hospitalizado en diferentes ocasiones a causa de varios ataques al corazón, por lo que la idea de la muerte influyó en gran medida en el pequeño Daniel.

Internado en un colegio de férrea disciplina

Su origen irlandés, judío y de clase alta propició que la relación con sus amigos fuera difícil. No encajaba en el grupo y tuvo que cambiar su acento y su forma de ser. Muy pronto se rodeó de malas compañías y se convirtió en un chico rebelde: faltaba a clase, fumaba, bebía y participaba en peleas y pequeños robos. Por este motivo, sus padres le internaron en Sevenoaks, en Kent, un exclusivo colegio con una férrea disciplina que el joven Daniel odió desde el principio. Pero allí descubrió sus dos grandes pasiones: la actuación y la carpintería. Al poco, ingresó en otro internado, Bedales, en Petersfield, donde estaba su hermana y aquello cambió su vida. El director John Schlesinger estaba rodando "Domingo, maldito domingo" y Daniel, con 14 años, consiguió un papel como extra por el que cobró cinco libras diarias. Aquello le motivó, se involucró en el teatro del colegio, participó en la elaboración de los decorados y el vestuario e incluso logró que su padre fuera a verle una vez. Unos meses después, Cecil murió de cáncer y Daniel cayó en una gran depresión. Empezó a sufrir migrañas, le recetaron calmantes y los tomó en tal cantidad que llegó a sufrir alucinaciones. Las autoridades creyeron que era un drogadicto, le encerraron en una habitación de una institución pero, al poco, le dejaron salir "porque hice una de mis mejores actuaciones al interpretar a una persona sana y con juicio", confesaría años después.

En 1974, las cosas empezaron a ir mejor. Inició una relación sentimental con Sarah Campbell que duraría 10 años, dejó Bedales en 1975, olvidó momentáneamente la actuación, se decantó por la ebanistería e hizo una solicitud en una escuela especializada donde fue rechazado por falta de experiencia.

Un primer Oscar por "Mi pie izquierdo"

Entonces cambió de estrategia: le aceptaron en la Bristol Old Vic Theatre School y, durante los siguientes tres años, participó en innumerables producciones teatrales. "Mi padre ni me animó ni me desanimó porque nunca le dije que quería ser actor, pero mi madre y mi abuelo -productor de las primeras películas de Hitchcock- no me apoyaron demasiado porque ambos sabían que esta profesión no era una forma fácil de ganarse la vida". Aún así, siguió luchando por su sueño y obtuvo una colaboración en "Ghandi" (1982) y, posteriormente, intervino en "Una habitación con vistas" (1985) y en "Mi hermosa lavandería" (1985), con la que obtuvo un gran reconocimiento. Cuatro años más tarde, recibió su primer Oscar al Mejor Actor por "Mi pie izquierdo" y se convirtió en uno de los grandes "sex symbols" de la década, con lo que empezaron a llegarle guiones interesantes. Por aquel entonces inició una relación intermitente y tormentosa con la actriz francesa Isabelle Adjani, convirtiéndose en el centro de atención de los paparazzi franceses y americanos, algo que desagradaba profundamente al actor. "No me interesa saber lo que la gente piensa de mí, nunca me ha gustado exponerme en las revistas de cotilleo, detesto las murmuraciones y cuchicheos y espero que  se me respete", repite en cada una de las pocas entrevistas que concedió.

Daniel se compró una casa de campo en Irlanda huyendo de una Inglaterra marcada por el "thatcherismo" y una izquierda decepcionante. Allí pasó largas temporadas con Isabelle, aislado de la actuación, y creó un mundo paralelo al que muy pocos tenían acceso. En 1992, protagonizó "El último mohicano" y, al año siguiente, intervino en "La edad de la inocencia" y "En el nombre del padre", por la que volvió a ser nominado a la estatuilla dorada. Tras tener un fugaz romance con Wynona Ryder, se retiró del ajetreo de Hollywood, cansado de meterse en la piel de los personajes. Apostó nuevamente por el teatro, rechazó guiones importantes y fue fiel a su filosofía de hombre hermético, introvertido, solidario y con una especial sensibilidad. A principios de 1995, poco antes del nacimiento de su primer hijo, Gabriel Kane, fruto de su relación con Adjani, se rumoreó que Daniel había dejado a la actriz por fax, algo que ella negó posteriormente. Acto seguido, mantuvo breves romances con Julia Roberts, hecho que hirió profundamente a la intérprete francesa, y con su entrenadora personal Deya Pichardo. En 1996, mientras se preparaba para un papel en "Las brujas de Salem", acudió a casa del dramaturgo Arthur Miller, autor de la obra, y conoció a su hija, Rebecca. Tras aquel flechazo, la pareja se casó en secreto pocos meses después y se instalaron en Irlanda. Después de  protagonizar "The boxer" (1997), Daniel se retiró nuevamente del cine durante cinco años y en su tiempo libre devoró libros de James Joyce, recorrió con su motocicleta numerosos países, disfrutó de las películas de John Huston o Charles Laughton y se volcó en su matrimonio.

Aprendiz de zapatero en Florencia

En 1998, Daniel y Rebecca tuvieron su primer hijo en común, Ronan y, cuatro años más tarde, nació Cashel Blake. Con fama de excéntrico, tímido y nada dado a hablar de su vida privada, Daniel se trasladó junto con su familia a Florencia, donde trabajó como aprendiz de un zapatero a las órdenes de Stefano Bemer. Allí saboreó el anonimato y se permitió el lujo de rechazar guiones tan importantes como "El señor de los anillos". Además, como fan de Valentino Rossi, cogía su moto y recorría miles de kilómetros en busca de aventuras, como cuando visitó España y coincidió con la Vuelta Ciclista.

Admirador de Perico Delgado e Induráin

En Salamanca vio de cerca a sus ídolos, Indurain y Perico Delgado, pero no se atrevió a hablar con ellos. "Me apasiona el ciclismo y lo que hacía Induráin era algo increíble. Es un hombre íntegro y entregado a su profesión. Su retirada fue un momento muy triste para mí", recordó años después. Martin Scorsese logró rescatarle de su retiro para protagonizar en el 2002, "Gangs of New York", por la que fue nominado de nuevo al Oscar. Se retiró otros tres años para volver antes las cámaras bajo las órdenes de su mujer son el filme "La balada de Jack y Rose".

En 2012 protagonizó el largometraje Lincoln de Steven Spielberg, quien lo calificó como uno de "los más grandes actores" en cualquier etapa de la historia del cine. Day-Lewis pidió al director el tiempo de un año para la preparación de su personaje, leyó más de 100 libros sobre Lincoln y tuvo largas sesiones de maquillaje para obtener un aspecto similar. En febrero de 2013 ganó su tercer Óscar por el papel protagonista del presidente estadounidense Abraham Lincoln. Se convierte así en el primer hombre en conseguir tres Óscar al Mejor actor principal en toda la historia de la ceremonia.

El actor anunció que tomaría su clásico periodo de descanso, ahora de una duración de 5 años tras su participación en Lincoln antes de aparecer en otra película, se retiró a una pequeña granja en County Wicklow.

En enero de 2017 comenzó el rodaje de su última película en Inglaterra y Londres, bajo la dirección de Paul Thomas Anderson que ya lo dirigió en "Pozos de ambición", donde ganó el segundo de sus tres Oscar. La película se estrenó diciembre de 2017 con el nombre de Phantom Thread, fue nominado al Globo de Oro en la categoría de mejor actor dramático.Cinta en la que además está nominado a los Premios BAFTA en la categoría de mejor actor.

El 20 de junio de 2017, a la edad de 60 años, Daniel Day-Lewis anuncia que se retira de forma definitiva de la actuación. Así lo ha confirmado Leslee Dart, su representante, a Variety: "Daniel Day-Lewis ya no trabajará como actor. Él está inmensamente agradecido con todos sus colaboradores y a su público por todos estos años. Se trata de una decisión personal y ni él ni ninguno de sus representantes harán más comentarios al respecto", ha comentado Dart al mencionado medio de forma escueta.



jueves, 29 de enero de 2026

Patrick Swayze: Actor y bailarín de los años 80

 


Patrick Wayne Swayze nació el 18 de agosto de 1952 en Houston, Texas (EEUU). Fue el segundo de los cinco hijos del matrimonio de origen irlandés formado por Jessie Swayze, delineante, y Patsy Karnes, coreógrafa y profesora de baile. El ambiente artístico de su progenitora hizo que desde bien pequeño se aficionara a la música, el baile y el deporte, pero con el tiempo, Patrick reveló que su infancia no había sido tan idílica. "Mi madre no tenía piedad, siempre que todos sus hijos fuéramos perfectos. Mamá siempre nos hacía sentir que no valíamos nada y que, si hacíamos algo, debíamos ser los mejores. Tenía mucha rabia contenida porque no era feliz de la manera en que nos había criado", explicó.

Se enamoró de su mujer, Lisa, con solo 19 años

Estudió en cuatro escuelas -St. Rose of Lima Catholic School, Oak Forest Elementary School, Black Middle School y la Waltrip High School- en las que destacó en las disciplinas artísticas y deportivas, especialmente en ballet clásico, patinaje sobre hielo y fútbol. Fue una época difícil porque Patrick tuvo que soportar las pesadas bromas de amigos y vecinos que le tildaban de afeminado por practicar el baile. Aunque atractivo, nunca fue mujeriego y, con solo 19 años, se enamoró de Lisa, una chica de 15 que asistía a las clases de su madre. "Fuimos amigos mucho tiempo antes de llegar a ser amantes. Vivimos y dormimos juntos durante un año antes de que tuviéramos sexo. No fue fácil", explicaba Patrick con respecto a la que ha sido el amor de toda su vida. Una grave lesión de rodilla le obligó a abandonar una carrera como jugador de fútbol americano que se revelaba prometedora. Lejos  de deprimirse, en 1972 decidió dar un cambio radical a su vida y se mudó a Nueva York, la tierra prometida para miles de artistas que buscaban una oportunidad. Allí, Patrick completó su formación como bailarín profesional y empezó a trabajar en el Ballet Joffrey.

Debutó profesionalmente en algunos espectáculos de la Disney y, al poco, en el exitoso musical de Broadway, "Grease". Mientras su carrera avanzaba, el 12 de junio de 1975 se casó con Lisa Niemi, la preciosa chica rubia que ha sido su principal bastión en los peores momentos.

Su debut en la gran pantalla se produjo en 1979 con la película titulada "La fiebre del patín", que pasó sin pena ni gloria. Su gran oportunidad llegó en 1983 de la mano de Francis Ford Coppola con "Rebeldes", el filme que supuso también el descubrimiento de otros actores de la talla de Tom Cruise, Rob Lowe o Matt Dillon. Todo parecía sonreírle a nivel profesional, pero en lo personal estaba hundido en la miseria. Su padre había muerto poco antes del estreno de la película y Patrick empezó a beber desaforadamente. Fueron momentos muy duros para su mujer, que no conseguía convencerle para que pidiera ayuda, hasta que le dio un ultimátum: o ella o la botella. Patrick dejó la bebida y volvió al trabajo. En 1985, protagonizó la serie "Norte y Sur", que narraba la historia de la Guerra de Secesión Americana con un reparto de lujo formado por Elizabeth Taylor, David Carradine o Gene Kelly.

Un matrimonio muy unido que no tuvo hijos

En 1987, contra todo pronóstico, alcanzó la fama internacional gracias a "Dirty Dancing", en la que enamoró a millones de espectadoras de todo el mundo gracias a sus sensuales bailes con la co-protagonista del filme, Jennifer Grey. Para la película, Patrick, que fue nominado a su primer Globo de Oro por su trabajo, compuso y cantó el tema "She's like the wind", que ocupó durante varias semanas el número dos en la lista de "singles" más vendidos. "Aquel éxito fue un gran sueño. No me podía creer lo que estaba pasando porque, después de tantos sacrificios, me llegaba la recompensa", confesaría años más tarde. Fue la primera película que vendió un millón de copias en vídeo.

En el revuelto Hollywood, Patrick y Lisa siempre fueron el matrimonio perfecto al que nunca se vio en crisis. Se adoraban, se apoyaban, se amaban y se respetaban. Pero su unión no se vio bendecida con la llegada de hijos. "Lisa tuvo dos abortos, pero logramos superar aquellos momentos tan duros estando el uno al lado del otro. Luego pensamos en la adopción porque nos encantan los niños, pero no quisimos ser egoístas porque nuestros ritmos de vida eran bastante caóticos y aquello no hubiera sido justo para los pequeños".

"Dirty Dancing" y "Ghost", sus películas más taquilleras

Dispuesto a no encasillarse y pese a que le ofrecieron muchos millones de dólares para protagonizar una segunda parte de "Dirty Dancing", Patrick luchó en 1990 para conseguir el papel protagonista de "Ghost". Pero el director, Jerry Zucker, opinaba que Swayze no era el actor adecuado. Solo después de que Tom Hanks, Tom Cruise, Kevin Bacon, Bruce Willis, Harrison Ford y Alec Baldwin rechazaran el papel, Zucker accedió a que Patrick hiciera una prueba y, finalmente, le dio el papel de Sam Wheat, un alma errante que vuelve del otro mundo para seguir amando a Demi Moore. La película, que catapultó a la fama a esta actriz, fue un auténtico taquillazo y le valió al actor su segunda nominación al Globo de Oro. También lo transformó en un icono hollywoodiense. Al año siguiente, fue elegido por la revista People como el hombre vivo más sexy del mundo. Su tercera y última nominación al Globo le llegó por un papel muy alejado de sus registros habituales, el de "drag queen" en la inusual "A Wong Foo, gracias por todo, Julie Newmar". Esta película, junto con el personaje de surfero en "Le llaman Bodhi" (1991) -al lado de un debutante Keanu Reeves- y el de buen samaritano en "La ciudad de la alegría" (1992), fueron los títulos más relevantes de su carrera en los años 90, que empezó a entrar en declive por un alcoholismo con el que intentaba mitigar la presión que Hollywood ejerce sobre sus estrellas. La muerte de su hermana Vicky por sobredosis en 1994 todavía lo hundió más. Afortunadamente, su mujer consiguió convencerle para que se desintoxicara. El budismo y criar caballos en su rancho de Nuevo México acabaron de ayudarle a dejar la botella.

Una estrella con su nombre en el Paseo de la Fama

Sus actuaciones se hicieron cada vez más esporádicas y Swayze, que tiene su nombre en el Paseo de la Fama de Hollywood, volvió a la actualidad, en enero del 2008, por la noticia de que se le había detectado un cáncer de páncreas que obligó a que le extirparan parte del estómago. Muchos aseguraron que le quedaba poco de vida, pero Patrick contraatacó en una entrevista de la periodista Barbara Walters, a la que aseguró: "Pienso seguir viviendo hasta que se encuentre una cura. Tengo miedo, estoy cabreado, estoy viviendo un infierno, pero pienso seguir viviendo". Decidido a no rendirse, y pese a las sesiones de quimioterapia, Swayze aceptó un papel en la serie de televisión ·The Beast", negándose a tomar calmantes contra el dolor porque creía que afectarían a su trabajo. Veinte meses después del anuncio de su enfermedad, Patrick Swayze murió en la madrugada del 14 de septiembre en su casa de Los Ángeles en compañía de sus seres queridos.


martes, 27 de enero de 2026

George Michael: Famoso cantante británico

 


Georgios Kyriacos Panagiotou nació el 25 de junio de 1963 en East Finchley, Londres. Fue el menor de los tres hijos del restaurador greco-chipriota Kyriacos y la bailarina Lesley Angold. Él y sus hermanas, Yioda y Melanie, pasaron su infancia en barrios periféricos londinenses como Burnt Oak y Radlett. De pequeño fue un niño gordinflón, mofletudo, sonriente y con gafas, al que sus amigos llamaban "cuatro ojos", un insulto que le irritaba muchísimo. Se enganchó a la música con una mini batería que le regalaron sus padres, con la que pasaba las horas practicando.

Para entonces, ya escribía canciones, pero su verdadera vocación musical llegó cuando se matriculó en el colegio Bushey Meads, donde hizo amistad con Andrew Ridgely. Al poco, los dos se unieron a Paul -hermano de Andrew-, David Mortimer y Andrew Leaver y crearon "The Executive", un grupo de ska que no tuvo ningún éxito.

Dudas sobre su sexualidad hasta los 24 años

Para disgusto de su padre, que quería que su único hijo varón fuera universitario, Georgios dejó de estudiar en 1980. "Nunca fui un buen estudiante y dejé pronto la escuela para convertirme en un joven en paro. Mi padre estaba tan harto de mí que casi me echó de casa", explicó una vez. Encontró trabajo como acomodador en un cine, para después pasar a ser albañil y dependiente en unos grandes almacenes.

En 1981, Andrew y él formaron el dúo "Wham!", con el que editaron cuatro álbumes originales: "Fantastic", "Make it big", "Music from the edge of heaven" y "The final", con canciones tan famosas como "Careless whisper" o "Wake me up before you go go". George era en aquellos años todo un adonis, que no estuvo "seguro de ser gay hasta los 24", de ahí que entonces saliera con mujeres como la actriz Brooke Shields, la modelo Pat Fernandes y la maquilladora Kathy Jeung.

Diana de Gales, una de sus entregadas fans

Tras haber vendido 25 millones de discos en todo el mundo con "Wham!", en 1987 George decidió seguir en solitario y cambió radicalmente de imagen. Pasó de vestir ropa deportiva y llevar melena rubia, a un aspecto más duro con pendientes, gafas de solo, baba de días y pantalones estrechos. Para su primer trabajo en solitario -"Faith"- compuso y produjo casi todas las canciones y vendió más de 25 millones de copias, convirtiéndose en el cantante pop más famoso del planeta. Entre sus fans estaba la mismísima princesa Diana de Gales. Uno de los singles, "I want your sex", fue prohibido en muchas emisoras de radio por su contenido sexual.

En el 1991, durante su gira "Cover to cover", tocó en el certamen Rock in Rio, donde conoció al diseñador brasileño de ropa Anselmo Feleppa, el hombre con el que, por primera vez en su vida, encontró estabilidad emocional. Así fue hasta que Anselmo le reveló que era seropositivo y que se negaba a recibir tratamiento para evitar el acoso de la prensa, ya que su familia era muy católica. Desgraciadamente, Anselmo murió en 1993 de una hemorragia cerebral a consecuencia de la enfermedad, justo cuando George había entablado un macro juicio contra la discográfica Sony por abuso de poder a lo largo de su carrera, litigio que perdería cuatro años más tarde. George se culpó de la muerte de su novio por no haberle dedicado el tiempo suficiente y, a partir de ahí, empezó una espiral de autodestrucción: se negó a promocionar sus trabajos y cayó en una depresión en la que, durante 12 años, alternó antidepresivos con porros y todo tipo de terapias. Los consejos de amigos suyos como Elton John o Paul McCartney no sirvieron de nada.

No poder confesar su verdadera condición sexual le quemaba por dentro y decidió explicárselo a su familia. "Escribí a mis padres una carta de cuatro páginas porque creí que era la forma más fácil de hacerlo. Mi madre me dijo que había sido la carta más bonita que había leído en su vida", ha explicado. De hecho, George no se lo había dicho antes a su madre porque tenía miedo de los antecedentes suicidas en su familia. Su abuelo se intentó quitar la vida y uno de sus tíos se mató porque creía ser gay.

En 1996, editó "Older" y conoció a un exentrenador de animadoras reconvertido en ejecutivo llamado Kenny Goss, que fue su principal apoyo cuando su madre murió de cáncer al año siguiente. "En aquella época sentí que no valía nada. Si Kenny no hubiese estado a mi lado, hubiese sido otro de esos cobardes que eligen una salida rápida contra el dolor", confesó el cantante. A instancias del voraz apetito sexual de George, la pareja pactó llevar una relación abierta y, en 1998, el cantante acaparó la atención mediática del mundo al ser detenido por cometer actos lascivos en un lavabo público de un parque de Beverly Hills. Había ligado con un joven policía camuflado, acabó en comisaría y su carrera musical quedó seriamente tocada. Aquella trampa le obligó a salir públicamente del armario: "No he tenido una relación con una mujer desde hace 10 años. No me siento avergonzado por lo que he hecho, pero me siento estúpido, imprudente y débil por haber expuesto mi sexualidad de esta manera", admitió en una entrevista a la CNN. Un año después del escándalo, publicó "Songs from the last century", con temas de Sting y Brian Eno. En el 2002, le criticaron por haberse burlado de George W. Bush y Tony Blair en el sencillo "Shoot the dog" y, en el 2004, editó "Patience". En el 2006, inició en Barcelona su primera gira en 15 años que llevó el nombre de "25 Live" y demostró que George Michael seguía reinando en los escenarios. Ese mismo año, lo pillaron "in fraganti" practicando sexo con un hombre en un parque de Londres.

Desde entonces, su vida estuvo marcada por las drogas. Le detuvieron en varias ocasiones por posesión de cannabis y marihuana; por haberse quedado dormido al volante de su coche tras tomar estupefacientes; por estrellarse con el auto contra una tienda; le multaron repetidas veces por conducir bajo los efectos de estupefacientes y, en el 2010, fue condenado a dos meses de cárcel, una multa y le retiraron el carnet durante años.

Uno de los 10 músicos más ricos y famosos de Gran Bretaña

En su concierto de Praga, en el 2011, confirmó en el escenario lo que era un rumor desde hacía tiempo: su ruptura con Kenny tras más de 10 años de relación. "Nos separamos hace dos años y medio. Le quiero mucho. Este hombre me ha traído mucha alegría y dolor, como ocurre en todas las relaciones. Mi vida amorosa ha sido mucho más turbulenta de lo que he dejado entrever. Estoy muy triste por mi relación con Kenny. Lamento el dolor causado". La pareja había estado a punto de casarse unos años atrás. Tras esa ruptura, el cantante inició una relación con el modelo libanés Fadi Fawaz, con el que salió hasta el 2012.

Ganador de dos premios Grammy y con más de 100 millones de discos vendidos, George Michael está considerado como uno de los 10 músicos más ricos de Gran Bretaña. Cuando realizaba su gira "Symphonica" estuvo muy grave por una severa neumonía. 

Falleció el 25 de diciembre de 2016, a los 53 años de edad en su residencia en Goring-on-Thames, Oxfordshire, Inglaterra, por causas en principio desconocidas.El 27 de diciembre, su mánager informó que murió mientras dormía por un fallo cardíaco. En el informe del médico forense Darren Salter, del 7 de marzo de 2017, se explicitó la causa final del fallecimiento: cardiopatía dilatada con miocarditis y esteatosis hepática (hígado graso), con lo cual se concluye la serie de polémicas iniciadas posterior a su muerte, en donde incluso se mencionó negligencia médica. Sus restos fueron enterrados tres meses después de su muerte en el cementerio de Highgate de Londres.


lunes, 26 de enero de 2026

Helena Rubinstein: Creadora de la cosmética moderna


Chaya Helena Rubinstein nació el 25 de diciembre de 1872 en Cracovia (Polonia), en el seno de una familia judía. Fue la mayor de las ocho hijas de Hertzel Naftali, comerciante de huevos, y Augusta Gitte, ama de casa que después daría a luz a Pauline, Rosa, Regina, Stella, Ceska, Manka y Erna. Obligada por su padre a estudiar Medicina, a finales del siglo XIX Helena emigró a Australia para huir del matrimonio concertado que le habían preparado sus padres tras dejar los estudios. Tras un larguísimo y penoso viaje en barco, llegó a casa de una prima suya en Coleraine, un remoto pueblo australiano donde trabajó de sol a sol en la tienda de ultramarinos de su pariente. Pero lo realmente importante de su llegada al lejano continente fueron los 12 tarros de crema que su madre le había metido en el equipaje para que cuidara su delicada piel del tórrido clima austral. Era un ungüento de almendras, hierbas y extracto de la corteza de abeto de los Cárpatos que, según explicaba ella misma, elaboraba un químico húngaro para la actriz polaca Helena Modjeska, amiga de su madre. Trabajadora incansable y ahorradora hasta casi lo patológico, Helena reunió dinero suficiente para irse a Melbourne, donde trabajó como niñera de los hijos de un diplomático. Su piel tersa y suave llamó la atención de las mujeres de la alta sociedad que pasaban por aquella casa, a las que la aridez del clima provocaba un prematuro envejecimiento. Enérgica, entusiasta y segura de sí misma, Helena aprovechaba para hacer publicidad de su crema, que empezó a vender como rosquillas. Decía que se la enviaban de Europa, pero lo cierto era que ella misma la preparaba en la cocina de su casa con productos locales. Con todo, la crema se hizo tan popular que, al poco, abrió en Melbourne el que sería el primer centro estético del mundo, al que llamó Crème Valaze en honor al nombre de su cosmético. Allí, la joven Rubinstein asesoraba a las mujeres australianas -a principio de siglo no tenían derecho a voto y vivían en una sociedad en la que sólo se maquillaban las actrices y las prostitutas- sobre cómo cuidar su piel. "Todas tienen derecho a estar guapas y a maquillarse", solía decir esta mujer de apenas 1,47 metros, que se convirtió en abanderada de la lucha por la igualdad.

En apenas dos años, el negocio iba viento en popa y, en 1905, viajó a Europa para estudiar los tratamientos de la piel, siendo la primera que determinó los tres tipos de pieles femeninas -normal, seca y grasa- y el tratamiento adecuado para cada uno. Fue, también, pionera en desarrollar productos de protección solar. "Las quemaduras de sol son el suicidio de la belleza", aseguraba. Asimismo, sacó al mercado el tónico facial, la crema de noche y las mascarillas contra el acné.

Casada en Londres con un periodista de Estados Unidos

En 1908, su hermana Ceska se unió a ella para ayudarla en el negocio y Helena viajó a Londres para abrir un salón de belleza en la capital británica, primer paso para crear una compañía, y se casó con el periodista norteamericano Edward William Titus, con el que tuvo dos hijos: Roy Valentine (1909) y Horace (1912). Tras el nacimiento del segundo, la familia se trasladó a París donde abrió un nuevo salón. Pero, tras estallar la Primera Guerra Mundialen 1914, Helena y su familia se marcharon a Nueva York. Este dato sería pieza clave de su éxito mundial y de una rivalidad que mantendría toda su vida con otra empresaria del sector: la canadiense Elizabeth Arden. En 1915, madame Rubinstein, como se la llamaba, abrió la Maison de Beauté Valaze en Nueva York y, al poco tiempo, asistió a la apertura de nuevos institutos de belleza en San Francisco, Filadelfia, Boston, Los Ángeles, Washington y Toronto (Canadá). A principios de los años 20 viajó al incipiente Hollywood para enseñar a estrellas de la época como Theda Bara y Pola Negri a usar el maquillaje que potenciaba su imagen "vamp". A medida que sus salones se extendían por medio mundo, crecía la guerra con Arden. Las dos rivales se espiaban y se robaban mutuamente fórmulas para productos y técnicas publicitarias. El odio que se profesaban era tal que en una ocasión, cuando le explicaron a Rubinstein que Arden había estado a punto de perder un dedo al darle de comer a uno de sus caballos, comentó con maldad: "¿Y qué le pasó al animal?"

Helena superó con éxito el crack bursátil del 29, pero descuidó a sus hijos e ignoró las infidelidades de su marido hasta que, harta ya, se divorció en 1938. A los pocos meses, conoció en una fiesta al príncipe ruso Artchil Gourielli-Tchkonia, 23 años más joven que ella. Se casaron y aquel segundo matrimonio le permitió frecuentar las fiestas de la alta sociedad, donde trabó amistad con los artista más relevantes de la época.

El dinero la obsesionaba

Negociadora nata, consiguió los mejores contratos con la industria, pero estaba tan obsesionada con el dinero que, incluso en los mejores momentos, cuando ya era multimillonaria, recorría sus salones apagando las luces, al tiempo que murmuraba: "¡Es tan cara la electricidad!" . Su tesón e investigaciones dieron lugar a productos como la máscara de pestañas con cepillo interior, el maquillaje a prueba de agua y la cosmética para hombres. Además, inculcó en sus clientas que, para estar guapas, tenían que hacer ejercicio, dejar de fumar y seguir una dieta adecuada. "¡No hay mujeres guapas, sólo hay mujeres perezosas!", decía en una de sus frases más célebres.

En los años 30, convertida en una de las mujeres más ricas de América, invertía su fortuna en obras de arte, joyas -algunas provenientes del tesoro de Catalina la grande- y mansiones en Europa y Estados Unidos (llegó a tener hasta cinco), aunque su residencia favorita era su espléndido ático en Nueva York, donde daba reuniones a las que asistía la flor y nata de la clase alta neoyorquina. En 1953, creó la Fundación Helena Rubinstein para causas médicas y altruistas porque "mi fortuna proviene de las mujeres y debería beneficiar a ellas y a sus hijos para mejorar su calidad de vida". También ayudó a los judíos del Estado de Israel después de la II Guerra Mundial. Mujer emprendedora, vitalista e ingeniosa, siempre se arrepintió de no haber dedicado más tiempo a sus seres queridos, de ahí que declarara en alguna ocasión que "he dado a mis hijos toda la comodidad y dinero que un ser humano puede recibir pero, ¿les he dado suficiente de mí misma? Creo que no".

Al frente de su imperio hasta el día de su muerte

En 1955, se quedó viuda y, tres años más tarde, su hijo Horace falleció en un accidente de coche. Estos dos acontecimientos la hundieron psicológicamente, pero no impidieron que siguiera llevando las cuentas de su vasto imperio internacional -14 fábricas y más de 40.000 empleados- hasta su fallecimiento, el 1 de abril de 1965, a los 94 años. Helena designó como heredera a su sobrina Mala, que al poco vendió la empresa a Colgate-Palmolive y esta firma, posteriormente, la revendió a la multinacional L'Oréal, propiedad de la francesa Liliane Bettencourt, considerada la mujer más rica del mundo.

 

sábado, 24 de enero de 2026

Irena Sendler: El ángel del gueto de Varsovia

 


Irena Sendler nació el 15 de febrero de 1910 en Otworck, localidad al sur de Varsovia (Polonia), capital en la que su familia se instaló cuando ella tenía siete años. Hija única, a esa edad vio morir de tifus a su padre, un médico rural que se había contagiado de la enfermedad por atender a los enfermos pobres, los más afectados por la epidemia de fiebre tifoidea. "Aunque no sepas nadar, si ves a alguien que se ahoga, lánzate al agua a salvarlo", le había dicho su padre poco antes de morir. Educada en la religión católica, a Irena se le quedaron grabadas aquellas palabras, que guiarían su vida.

Estudió enfermería para ayudar a los demás

Llevada por el afán de ayudar a los demás, estudió enfermería. Se casó y fue madre de dos hijos, Adam (ya fallecido) y Janka. Cuando Alemania invadió Polonia en 1939, Irena trabajaba en el Departamento de Bienestar Social de Varsovia, encargado de gestionar los comedores comunitarios de la ciudad. Allí trabajó incansablemente para aliviar el sufrimiento de miles de personas, tanto judías como católicas. Una de las normas de su padre era no tener en cuenta la religión de la gente a la que ayudaba.

Horrorizada por la miseria del gueto judío

Cuando, en 1940, los nazis crearon el gueto de Varsovia, Irena se quedó horrorizada por las condiciones infrahumanas en que vivían -confinados en apenas 16 manzanas- los 450.000 judíos de la capital polaca. Se dijo a sí misma que tenía que hacer algo y se unió al Consejo para la Ayuda de Judíos (Zegota), organización clandestina donde tenía el nombre clave de Yolanta. "Conseguí para mí y para mi compañera, Irena Schultz, identificaciones de la oficina sanitaria, una de cuyas tareas la lucha contra las enfermedades contagiosas. Más tarde, logré pases para otras colaboradoras. Como los alemanes invasores tenían miedo de que se desatara una epidemia, toleraban que los polacos controláramos el recinto".

Cuando Irena caminaba por las calles del gueto, llevaba un brazalete con la Estrella de David, emblema que los nazis obligaban a llevar a los judíos. Ella lo hacía por solidaridad y para no llamar la atención sobre sí misma. Consciente del peligro que se avecinaba, empezó por sacar de allí a los niños que quedaban huérfanos, para después empezar a contactar con familias a las que les ofrecía llevarse a sus hijos fuera del gueto para dejarlos a cargo de familias o instituciones católicas que cuidaran de ellos. Como no les podía dar garantías de éxito, muchas madres se negaban a entregar a sus hijos. Irena las entendía perfectamente, pero sabía que aquello sería fatal para los niños. No se equivocaba. Muchas veces, cuando ella o sus colaboradoras visitaban de nuevo a las familias para intentar que cambiaran de opinión se encontraban con que todos habían sido llevados a campos de concentración.

Cestos de basura, sacos de patatas y ataúdes

La labor que llevó a cabo Irena Sendler fue muy peligrosa pero, a lo largo de año y medio, la enfermera consiguió sacar del gueto a más de 2.500 niños. Consciente del peligro que corrían, los sacaba por las vías más insospechadas: bajo las camillas de la ambulancia con la que entraba en el gueto, metidos en sacos, en cestos de basura, en cajas de herramientas, cargamentos de mercancías, sacos de patatas... e incluso en ataúdes. Los más pequeños tenían que ser sedados para evitar llamar la atención de los soldados del III Reich; los más mayores salían por las alcantarillas, por agujeros en los muros o aprovechando una iglesia que quedaba mitad en el gueto y mitad en la zona aria. A los niños se les daba una nueva identidad y los enviaban a monasterios, conventos o familias católicas. El plan era que, luego, se volverían a reunir con su padres. Para eso, Sendler llevó un pormenorizado control del paradero de todos los niños. Ese listado lo metía en un tarro de cristal, que enterraba bajo el manzano de un patio vecino.

Arrestada y torturada por la Gestapo

Arrestada por la Gestapo el 20 de octubre de 1943, Irena fue llevada a la prisión de Pawiak donde la torturaron brutalmente. Soportó la tortura sin traicionar a sus colaboradores ni revelar el destino de los niños, pero la condenaron a muerte. El día de la ejecución, un soldado alemán se la llevó para un "interrogatorio adicional", pero, en realidad, la ayudó a escapar. Al parecer , miembros de Zegota habían pagado un soborno para liberarla. Al día siguiente, se publicó que había sido ejecutada y ella pudo seguir viviendo con una identidad falsa. Al finalizar la guerra, Irena desenterró el bote con los nombres de los niños y se lo entregó personalmente al doctor Adolfo Berman, el primer presidente del Comité de Salvamento de los judíos supervivientes. Lamentablemente, la mayor parte de las familias de los niños habían muerto en los campos de concentración nazis.

En 1965, la organización judía Yad Vashem de Jerusalén le otorgó el título de "Justa entre las naciones" y nombró a la enfermera Ciudadana Honoraria de Israel. En Polonia, sin embargo, su gesta no fue debidamente reconocida, durante el régimen comunista, al que Irena se oponía con igual ferocidad que se había opuesto al nazismo. Polonia e Israel la propusieron en el 2007 como candidata para el Premio Nobel de la Paz, pero ese año el galardón lo ganó el norteamericano Al Gore por su trabajo divulgativo contra el cambio climático. Pero para esta humilde mujer los honores oficiales eran irrelevantes. "Cada niño salvado con mi ayuda y la de todos los emisarios secretos es la justificación de mi existencia sobre esta tierra y no una reivindicación de gloria", escribió Sendler en una carta al Senado de Polonia, donde, en noviembre de 2003, el presidente de la República, Aleksander Kwasniewski, le otorgó la más alta distinción civil de su país: la orden del Águila Blanca. Irena estuvo acompañada en aquel acto por sus familiares y por Elzbieta Ficowska, una de las niñas salvadas.

La historia de Irena Sendler hubiera quedado relegada al olvido si no hubiera sido porque, en 1999, tres estudiantes de un instituto de una pequeña población cerca de Pittsburgh (Kansas), que habían leído una pequeña reseña sobre lo sucedido, no hubieran empezado a investigar con el objetivo de hacer su trabajo de final de curso sobre los héroes del Holocausto.

Película sobre su vida

Cuando dieron con Irena se encontraron con una anciana que llevaba años encadenada a una silla de ruedas a consecuencia de las secuelas físicas que le habían dejado los salvajes interrogatorios de los nazis, pero que tenía la mente muy clara. "Como se plantan las semillas de comida, se plantan las semillas de bondad. Traten de hacer un círculo de bondades y éstas les rodearán y les harán crecer más y más", aseguraba esta anciana cuya biografía -"La madre de los niños del holocausto", de Anna Mieszkwoska- no está traducida al castellano. "Sólo hice lo que tenía que hacer. Tendría que haber salvado a muchos más", se lamentaba siempre Irena que, aquejada de una afección pulmonar, falleció el 12 de mayo de 2008 en Varsovia, a los 98 años de edad.

La vida de esta heroína fue llevada a la pequeña pantalla por la CBS en "The Courageous Heart of Irena Sendler", donde fue interpretada por la ganadora de un Oscar Anna Paquin. Por su trabajo en esta miniserie, la protagonista fue nominada al Globo de Oro como mejor actriz de miniserie o telefilme 2009.

viernes, 23 de enero de 2026

Kim Peek: El auténtico "Rain Man"

 


Kim Peek nació el 11 de noviembre de 1951 en Salt Lake City (EEUU). Fue el menor de los tres hijos de un matrimonio mormón formado por Fran, ejecutivo publicitario, y Jeanne, ama de casa. A los 9 meses los médicos le diagnosticaron un retraso mental severo debido a una macrocefalia -tenía el cráneo más grande de lo normal- y a la ausencia de cuerpo calloso, parte del cerebro que une los dos hemisferios cerebrales y que regula la conexión entre ambos. Esa particularidad de su cerebro hizo que se produjera un fallo en el sistema de filtración de la información, que le llevaba a retener hasta el 98% de todo lo que leía o veía en televisión, mientras que una persona normal sólo puede recordar un 45%.

Los especialistas aconsejaron a sus progenitores que le ingresaran en un centro especial, pero, tras sopesar las ventajas e inconvenientes de esta opción, sus padres decidieron criarle de la forma más normal posible en su casa, en compañía de Brian y Alison, sus dos hermanos. Fran y Jeanne se quedaron helados cuando, con sólo 16 meses, el pequeño empezó a hablar con fluidez. Además, leía perfectamente el periódico y podía recitar de memoria las obras de Shakespeare. Aquella situación desconcertó tanto a la familia que buscaron asesoramiento y los especialistas les explicaron que Kim padecía el síndrome de Savant (síndrome del sabio), que consiste en una serie de discapacidades mentales, físicas o motrices acompañadas de determinadas habilidades propias de las personas superdotadas. Eso quería decir que el pequeño Kim no era capaz de valerse por sí mismo en necesidades tan básicas como darse un baño, vestirse o comer, pero en cambio podía recordar con todo lujo de detalles la trama de cualquier novela o recitar libros enteros de poesía. Eso sí, sin entender su significado y sin mostrar ningún tipo de emoción ante lo que decía.

Los médicos recomendaron una lobotomía

No aprendió a caminar hasta los 4 años y su mayor diversión era memorizar listines de teléfonos y códigos postales del país o sumar los números de las matrículas de los coches. A los 6 años, el cirujano Peter Lindstrom sugirió a sus padres que sería conveniente practicar una lobotomía, una operación quirúrgica por la que se procedía a la ablación de los lóbulos frontales del cerebro del paciente. Este tipo de intervención estuvo muy de "moda" en EEUU en los años 50 y una de las 10.000 pacientes que la sufrieron fue Rosemary Kennedy, hermana mayor del presidente J.F. Kennedy, si bien esto se mantuvo en secreto durante años. Pese a la opinión e los especialistas, los padres de Kim se negaron a convertir a su hijo en un vegetal.

Un calendario de 10.000 años en su memoria

A los 7 años, Kim ya se sabía de memoria toda la Biblia y, a los 14, ya había terminado el instituto, si bien las autoridades académicas se negaron a darle el título porque había acabado los cursos con cuatro años de antelación. Con tal de que llevara una vida lo más normal posible, a los 18 años empezó a trabajar en un departamento de contabilidad, donde dio muestras de su extraordinaria habilidad para efectuar operaciones matemáticas, ya que, sin la ayuda de calculadoras, era capaz de rellenar mentalmente las hojas de contabilidad, pagar a los proveedores y rellenar las nóminas de los trabajadores.

Con el tiempo llegó a tener en su memoria un calendario de 10.000 años que le permitía situar cualquier hecho en las coordenadas correctas, por lo que llegó a ser conocido con el sobrenombre de Kimputer. Debido a su discapacidad para desenvolverse con otras personas siempre estuvo muy protegido por su familia y, a duras penas, tenía amigos. Su tiempo libre lo invertía devorando libros. Era capaz de leer dos páginas en menos de ocho segundos porque usaba los dos ojos al mismo tiempo -con el izquierdo leía la página izquierda y con el derecho hacía lo propio con la derecha-, almacenaba el contenido en su memoria y, pese a que transcurrieran muchos años, recordaba los personajes, sus historias y los lugares en los que transcurría la trama, aunque sin comprender la historia  sacar alguna conclusión. En el momento de su muerte se sabía de memoria la asombrosa cifra de 9.000 libros. Por si esto fuera poco, también era capaz de memorizar partituras enteras que tocaba al piano con pasmosa facilidad pese a no tener ningún conocimiento musical.

Un impresionado guionista de Hollywood

Tras el divorcio de sus padres en 1981, Kim se quedó bajo el cuidado de su padre, que siempre estuvo muy pendiente de él, aconsejándole correctamente para que nadie sacara provecho de sus dotes. Durante su comparecencia en 1984 en la conferencia de la Asociación de Personas Retardadas de Arlington (Texas) conoció al productor y guionista Barry Morrow, que unos años antes había escrito el guión para la película "Bill", sobre un hombre con retraso mental, que interpretó Mickey Rooney. Kim y Barry charlaron durante varias horas sobre la Guerra de Secesión norteamericana, la I y II Guerra Mundial y otros asuntos históricos. El guionista quedó tan impresionado con sus habilidades que decidió inspirarse en él para escribir el guión de su siguiente filme, "Rain Man", la historia sobre un joven "yuppie" (Tom Cruise) que, al morir su padre, descubre que tiene un hermano autista (Dustin Hoffman), que ha heredado toda la fortuna. Hoffman se vio varias veces con los Peek y en aquellas entrevistas charlaron sobre temas tan variados como la monarquía británica, el cine, el programa espacial o de libros de literatura y geografía. La película consiguió tres de los ocho Oscar a los que estaba nominada -mejor director, mejor actor y mejor guión- y Hoffman, en reconocimiento a las capacidades de Kim, aseguró que "puede que yo sea una estrella, pero tú eres el cielo".

"Tenemos que reconocer y respetar las diferencias entre las personas"

Aunque a Kim nunca se le llegó a considerar autista, el éxito de la película cambió radicalmente la vida de los Peek, ya que fueron el centro de atención de numerosos medios de comunicación y realizaron innumerables conferencias en universidades, prisiones y otras instituciones de Estados Unidos para concienciar a la gente sobre los discapacitados mentales. Antes de empezar sus discursos, los dos leían la misma nota introductoria: "Tenemos que aprender a reconocer y respetar las diferencias existentes entre las personas y tratarlas de la misma manera como queremos que nos traten a nosotros. De esta manera albergaremos la felicidad y la esperanza". Jamás cobraron un dólar por sus intervenciones, pero Kim se lo pasaba en grande porque al acabar cada una de sus exposiciones mostraba a toda la audiencia el Oscar especial que había recibido. A lo largo de su vida protagonizó varias anécdotas que dejaban perplejo a quien le escuchaba, como cuando cuatro meses después de haber leído en poco más de una hora la novela "La caza del octubre rojo", de Tom Clancy, le preguntaron si recordaba el nombre del operador de radio ruso del libro. Ni corto ni perezoso, Kim reprodujo mentalmente todo el fragmento que hacía referencia al personaje.

En 1996, Fran escribió un libro sobre su hijo que tituló "El auténtico Rain Man: Kim Peek" y que fue todo un éxito de ventas. En el 2004, la NASA empezó a estudiar su cerebro con tomografías y resonancias magnéticas para intentar descubrir por qué una persona con un coeficiente intelectual de sólo 87 (la media está en unos 110) era capaz de realizar cosas tan asombrosas. Su padre aseguró que la investigación tenía "el objetivo de medir qué sucede en su cerebro cuando se expresa y cuando piensa sobre lo que expresa".

Tras sufrir una infección de las vías respiratorias, Kim, que era especialista en 15 temas pero era incapaz de atarse los zapatos o saber en qué cajón estaban sus calcetines, falleció el 19 de diciembre de 2009, a los 58 años, debido a un paro cardíaco.


jueves, 22 de enero de 2026

Zaha Hadid: Única mujer ganadora del Premio Pritzker

 


Zaha nacíó el 31 de octubre de 1950 en Bagdad (Irak). Su padre, Mohammed Hadid, fue un empresario que fundó una formación política de izquierdas en 1932 y que, entre 1946 y 1960, fue vicepresidente del Partido Nacional Democrático iraquí. Su madre, Wajiha al-Sabunji, que también provenía de una familia bien, le transmitió la pasión por el dibujo.

Zaha empezó a sentir gran atracción por la arquitectura cuando su tía se construyó una casa y recibían la visita del arquitecto, un amigo de su padre, que les enseñaba planos y dibujos. Poco después, a los 7 años, un viaje a España alimentó aquel incipiente interés. Estuvo en Madrid, Sevilla, Granada y Córdoba, donde visitó la mezquita, que le causó una profunda impresión. "Hay muchos otros lugares extraordinarios, pero el contraste entre la oscuridad y la iglesia central de mármol no he podido olvidarlo. Se adelantó siglos a los proyectos híbridos que construimos hoy", declaró en una entrevista.

El segundo momento de su infancia que marcó su camino hacia la construcción de edificios fue una visita a las ruinas sumerias del sur de Irak, donde se levantaron las primeras ciudades de la historia. "Mis padres me llevaron cuando era adolescente. Fuimos en barco y después recorrimos las marismas de aquella zona en una barca más pequeña hecha de cañas. La belleza del entorno, donde la arena, el agua, la vegetación, los pájaros, la gente, los edificios y las aldeas se fundían, nunca me ha abandonado. Es un paisaje que sigue inspirándome, porque me gustaría crear edificios que conecten con las ciudades contemporáneas y la vida de sus gentes".

Educada en Bagdad, Suiza, Líbano y Londres

Recibió una educación moderna en un colegio francés de Bagdad, dirigido por monjas pero multirreligioso -había alumnos judíos, católicos y musulmanes- y continuó su escolarización en un internado suizo, la Berkhamsted School for Girls. Después se matriculó en la Universidad de Beirut (Líbano) para cursar Matemáticas y, cuando acabó en 1972, se mudó a Londres para estudiar allí en la escuela de Arquitectura.

En 1977, se licenció y empezó a trabajar en el despacho de uno de sus profesores, el arquitecto Rem Koolhaas, antes de abrir en 1980 su propio estudio, Zaha Hadid Architects, que hoy emplea a 400 personas. Nunca se casó ni tuvo hijos. "Si la arquitectura no te mata es que no eres bueno. Lo digo en serio. Tienes que dedicarle todo el tiempo, no puedes permitirte el lujo de hacerlo intermitentemente", afirmaba.

Su estilo, calificado por los expertos como una mezcla de curvas sensuales y modernismo geométrico, le granjeó una sólida reputación desde que, en 1989, el dueño de la empresa alemana de mobiliario de diseño Vitra le encargó construir una estación de bomberos. A finales de los 90, Hadid se lanzó a llevar adelante proyectos poco habituales, como un intercambiador de transportes en Estrasburgo (Francia) o el trampolín para salto de esquí de Bergisel en Innsbruck (Austria). Entre sus trabajos más destacados y que le han reportado más reconocimiento se encuentran el Museo Nacional de Arte del Siglo XXI (Maxxi) de Roma; la terminal de ferris de Salerno; el Rosenthal Center de Cincinatti; la Ópera de Guangzhou, en China; el Centro Acuático de los Juegos Olímpicos de Londres y el Centro Cultural Heydar Aliyev en Bakú (Azerbaiyán).

Una obra que no verá finalizada es el Estadio de Al-Wakrah, que diseñó para el Mundial de fútbol de Qatar del 2022 y que aún está en construcción.

Varias obras en España

En España también ha dejado huella: el Pabellón Puente de Zaragoza, construido en el 2008 para la Expo del Agua, la sede central de Eusko Tren en Durango (Vizcaya), el hotel Silken Puerta América de Madrid y la ampliación de la bodega López Heredia Viña Tondonia, de Haro, en La Rioja. En contrapartida, hay dos ciudades españolas que se han quedado sin un edificio de Hadid: Sevilla, donde proyectó la Biblioteca de la Universidad, cuyas obras fueron demolidas en el 2012 por quejas de los vecinos, y Barcelona, que suspendió la construcción de la Torre Espiral en el 2011 por culpa de la crisis económica. Por toda esta obra y por su capacidad de reinventar el espacio, Hadid fue la primera mujer en recibir el Premio Pritzker, el "Nobel" de arquitectura, en el 2004. "Ms. Hadid se ha visto cada vez más reconocida mientras continuaba ganando concurso tras concurso, siempre luchando para conseguir que sus originales propuestas se construyeran. Ha usado las experiencias en esos concursos como un laboratorio para perfeccionar su talento excepcional en la creación de un lenguaje arquitectónico como ningún otro", anunció el jurado del prestigioso galardón. Además, ganó dos veces el premio más prestigioso de arquitectura del Reino Unido, el RIBA Stirling, y ostentaba la Orden de las Artes y las Letras de la República de Francia, y, desde el 2012, el de dama de la Orden del Imperio Británico.

Pero a Zaha no le resultó fácil llegar tan lejos. Convencida de que los edificios deben alimentar el alma, superó derrotas inesperadas antes de alcanzar la gloria. Por ejemplo, en 1982, se impuso a 600 colegas para hacer The Peak, un "spa" de lujo en Hong Kong que no se construyó; lo mismo ocurrió con un edificio de oficinas en Berlín y con la Ópera de Cardiff, en Gales, donde ganó el concurso pero finalmente se impuso un diseño más  conservador. "Ser mujer, inmigrante, árabe, autosuficiente y dibujar de manera extraña no me ha facilitado las cosas. Pero me ha permitido ser", decía. Y ahí radicaba su fuerza: "Los no que recibes te hacen más perseverante. Podría haber tirado la toalla, pero no lo hice porque sabía que había mucho por hacer. Cada uno ha sido un desafío", solía decir.

Aparte de ser inmune a quienes despreciaban su estilo arquitectónico tachándolo de extravagante y elitista, Zaha fue siempre crítica con el poder masculino de la arquitectura, lo que ella llamaba "el club de los chicos". Siempre les preguntaba a quienes la tachaban de diva: "¿Me llamarían diva si fuese un hombre?". Y en el 2013, en una entrevista, aseguró: "Antes se pensaba que una arquitecta no era capaz de  tomar a su cargo un gran proyecto comercial y que era más apta para las propiedades residenciales, los edificios públicos o los centros de recreo. Estoy segura de que como mujer puedo hacer un excelente rascacielos. No es algo exclusivo de los hombres". Últimamente reconocía que la situación estaba cambiando, aunque todavía no se había normalizado.

Una enamorada del cine y de la moda

Zaha era una gran amante del cine ("Visconti, me encanta, y también muchas películas de Pedro Almodóvar, como "Los abrazos rotos" con Penélope Cruz"), el hip-hop y la moda. Sentía debilidad por los diseños del japonés Issey Miyake y colaboró con Karl Lagerfeld, el director creativo de Chanel, así como con la firma Lacoste, para quien hizo unos zapatos en cuero con relieve de olas tridimensionales; también creó un bolso para Louis Vuitton y un frasco de perfume para Donna Karan, entre otras muchas incursiones en el mundo de la alta costura. "Me interesa la moda porque te da una idea de qué será lo siguiente; es mucho más rápida que la arquitectura", confesaba en una entrevista Zaha, que llegó a diseñarse su propia ropa.

La muerte le sorprendió en Miami, una de sus ciudades preferidas y donde estaba embarcada en el proyecto One-Thousand-Museum, su primer edificio residencial en el continente americano. Primero tuvo que ser ingresada aquejada de una bronquitis pero, el 31 de marzo, sufrió un repentino ataque cardiaco que acabó con su vida. No con su obra, que queda para siempre.


miércoles, 21 de enero de 2026

Liza Minnelli: La estrella de "Cabaret"

 


Liza May Minnelli nació el 12 de marzo de 1946 en Hollywood. Fue la única hija del matrimonio formado por Judy Garland, actriz y cantante, y el segundo de sus cinco maridos, el director  Vincente Minnelli. Eso propició que Liza creciera en los estudios de la Metro Goldwin Mayer, donde sus padres trabajaban. Con tan solo 3 años, apareció por primera vez en el cine en "In the good Old Summertime", protagonizada por Judy y Van Johnson y, a los 8, bailó en Broadway con su madre. Empezó a tomar clases de baile  con el coreógrafo Nico Charisse y admiraba profundamente a Fred Astaire y a Gene Kelly. Sin embargo, Liza quería ser patinadora de hielo, porque la respuesta del público era más inmediata mientras que los rodajes de cine le parecían muy aburridos. Su vocación le llegó a los 13 años, cuando quedó fascinada por el teatro de Broadway.

En 1951, sus padres se divorciaron y, un año más tarde Judy se casó con Sydney Luft, padre de sus hijos Lorna y Joel, y Vincente hizo lo propio con Georgette Magnani, con quien tuvo  Cristiana Nina.

Una madre neurótica y un padre soñador

De su niñez, Liza recuerda que "crecí en la meca del cine, al igual que otras decenas de hijos de estrellas, y no me sentía especial en comparación con otros niños, ya que no conocía otra realidad". Sobre sus padres siempre ha dicho que "mi madre era una artista muy neurótica, bastante estricta y siempre me decía lo que tenía que hacer o llevar. En el fondo era amable y amorosa, pero prefería ir a casa de papá, una persona muy calmada que me colmaba de felicidad. Mamá me dio el empuje, pero papá alimentó mis sueños".

A los 16 años, la joven Liza dejó la escuela, se marchó de casa y, en contra de la opinión de sus progenitores, se trasladó a Nueva York con la firme intención de ser una actriz reconocida. Su primer éxito lo logró en 1963 con "Best food forward", que estuvo siete meses en cartelera y dio título a su primer disco. Un año después, Judy invitó a su hija a su célebre "show" del London Palladium, estableciéndose una relación de tira y afloja entre ambas. Tal y como recordó posteriormente en una entrevista a "The New York Times", "mamá se dio cuenta de que era buena... Hubo momentos en los que me sonreía e instantes después se convertía en una leona que protegía el escenario como si alguien le estuviera invadiendo el territorio". Durante esos conciertos, Liza conoció a Peter Allen, un protegido de Judy que se convertiría en su primer marido en 1967. A los 19 años, Liza Minnelli empezó a saborear las mieles del éxito ganando su primer Tony -el Oscar teatral- por la obra "Flora the red menace", en 1967 intervino en su primera película, "Charlie Bubbles" y, a los 23, consiguió su primera nominación al Oscar por "The Sterile Cuckoo" (1969). Ese mismo año su madre falleció tras un largo calvario de inestabilidades psíquicas y adicciones a las drogas y el alcohol, siendo una sobredosis de barbitúricos lo que acabó con su vida. Liza, que siempre se caracterizó por su carácter optimista, se sumió en una depresión.

Un Oscar a los 23 años

Pero, como suele decirse, el espectáculo debe continuar y, en 1970, realizó su primer especial en televisión para la NBC "Liza", y salió de gira con sus números. Tras superar un duro "casting", fue la elegida para protagonizar "Cabaret" de Bob Fosse, que la catapultó a la fama internacional. Recibió el aplauso del público, la crítica la elevó a lo más alto y fue galardonada con los mas reputados premios por su interpretación, entre ellos, el Oscar, el Globo de Oro, el British Academy Award y el Entertainer of the Year de la American Guild of Variety Artists.

La década de los setenta fue una de las más fructíferas en su vida. Grabó más de una decena de discos, participó en varios programas e intervino en siete películas, entre ellas "New York, New York" (1977), junto a Robert de Niro, en la que popularizó la canción del mismo nombre, que luego interpretaría Sinatra, su querido mentor durante los primeros años de Liza en la Gran Manzana.

No pudo ser madre, lo que la marcó de por vida

En 1972, la actriz se divorció de Peter y, dos años más tarde se casó con Jack Haley Jr., productor y director, cuyo padre interpretaba al Hombre de Hojalata en "El mago de Oz" junto a Judy Garland. Durante ese matrimonio, Liza tuvo un aborto en el quinto mes de gestación -posteriormente tuvo dos más-, un hecho que la marcó de por vida. En esa época, se dejó ver asiduamente por la célebre discoteca "Studio 54" de Nueva York, junto a Andy Warhol, Elizabeth Taylor, Salvador Dalí o Bianca Jagger, viviendo las noches más alocadas de su vida. En 1976, protagonizó "Nina", la última película de su padre, que falleció 10 años después. Recién estrenada la década de los 80, Liza se divorció de Jack para, unos meses más tarde, casarse con el escultor Marc Gero.

A partir de ese momento, su vida entró en una espiral autodestructiva. Rodó la película "Arthur", grabó el disco "Live at Carnegie Hall", realizó una gira internacional y ganó otro Tony, pero a pesar de su éxito o, a causa de él, su vida personal estaba fuera de control. Como su madre, comenzó a abusar del alcohol y de ciertos  fármacos, mostrándose cada vez más agresiva, olvidadiza y huraña. En 1984, ingresó en la clínica de rehabilitación Betty Ford -donde era asidua su gran amiga Elizabeth Taylor- y, durante varios meses se sometió a una intensa terapia. En 1985, resurgió de sus cenizas y consiguió su segundo Globo de Oro por el telefilme "A time to live". Sin embargo, a pesar de este renacer, sus nuevas películas tuvieron poco éxito y se fue  refugiando en la televisión apareciendo en algunas series o documentales.

Sufrió una encefalitis

En 1988, realizó un exitoso tour mundial junto a Frank Sinatra y Sammy Davis Jr llamado "The ultimate event", y, un año después, los Pet Shop Boys produjeron su disco "Results". En 1990, recibió un Grammy en reconocimiento a toda su carrera y, al año siguiente, se divorció de su tercer marido. Cinco años  más tarde sustituyó a Julie Andrews en Broadway en el musical "Víctor o Victoria" y parecía que había encarrilado su vida, pero volvió a ser ingresada  para rehabilitarse  de sus adicciones. A los 54 años, sufrió una encefalitis aguda que a punto estuvo de postrarla en una silla de ruedas para siempre. "Soy una persona extremadamente optimista. Amo la vida y me niego a estar en esta situación", confesó. Sus ejercicios y sus clases de baile diarios, así como su gran fortaleza la ayudaron a resurgir nuevamente. Y, una vez más, se volvió a casar, esta vez, con el productor David Gest, teniendo como padrinos a Elizabeth Taylor y Michael Jackson. Pero los problemas entre el matrimonio no tardaron en surgir y, un año después, en el 2003, se separaron. A lo largo de su complicado divorcio, que duró cuatro años, David exigió a su mujer una compensación de seis millones de euros tras acusarla de agresión cuando estaba borracha. Finalmente, la actriz y cantante obtuvo el divorcio en el 2007. Durante su visita a España, en el 2007, comentó con gracia sobre sus adicciones que "muchas estrellas jóvenes de hoy en día están fuera de control por sus continuos abusos de las drogas y el alcohol y eso les hace ser glamurosas. Si ir a una clínica de rehabilitación está de moda, yo soy la más glamurosa del mundo".

Con más de cuarenta años de exitosa carrera, Liza es una auténtica superviviente. Tiene dos implantes de cadera, la han operado tres veces de las rodillas, recae continuamente en sus problemas con el alcohol y sale victoriosa de las rehabilitaciones. Es una de las pocas actrices que tiene en su haber un Oscar, un Grammy, un Emmy, dos Globos de Oro y tres Tony y la única cuyos padres también tuvieron su Oscar. Es una estrella nacida de dos estrellas.



martes, 20 de enero de 2026

Wallis Simpson: La mujer por la que abdicó Eduardo VIII

 


Bessie Wallis Warfield nació el 19 de junio de 1896 en Blue Ridge Summit, una localidad cercana a Baltimore (Estados Unidos), ciudad en la que residía la adinerada familia de su padre, Teackle Wallis Warfield. La niña fue el único retoño de éste y Alice Montague. De salud delicada, su progenitor falleció cuando ella tenía sólo 7 meses y el hermano de su padre, Solomon Warfield, se hizo cargo de la educación de Bessie hasta que la madre de ésta contrajo matrimonio de nuevo, en 1908. Por aquel entonces, la niña ya daba muestras de un fuerte carácter y fue ella quien decidió que la llamaran por su segundo nombre, Wallis. Educada en los mejores colegios de Baltimore, en la adolescencia asombraba a sus compañeras luciendo un atrevido peinado con el cabello corto y rizado.

A los 19 años, fue a visitar a su prima Corinne a Florida, donde conoció al teniente Earl Winfield Spencer, con el que contrajo matrimonio siete meses después, en noviembre de 1916, pero, durante su luna de miel, la joven se dio cuenta de que su esposo tenía serios problemas con la bebida. El consumo de alcohol provocaba que el teniente se volviera irascible y, a lo largo de su matrimonio, Wallis tuvo que soportar episodios de violencia física. En una ocasión, su marido la encerró durante toda la noche en el lavabo. Para ella, aquello fue la gota que colmó el vaso y decidió pedir el divorcio. Su familia no veía con buenos ojos la iniciativa, pues lo consideraba un desprestigio dada su posición social. La joven se instaló en Washington, donde conoció a un diplomático argentino, Felipe Espil, a quien ella definió como "un maestro en el arte de vivir". Su historia de amor duró dos años y, tras la ruptura, en 1924, Wallis intentó reconciliarse con su todavía marido. Aunque, durante unas semanas, la pareja convivió plácidamente, Earl no había dejado de beber y volvieron las discusiones, por lo que Wallis solicitó formalmente el divorcio.

Se instaló en Londres con su segundo marido

Poco tiempo después, entró en su vida Ernest Simpson, hijo de un destacado naviero británico. Se enamoraron y se instalaron en Londres. Cuando ella obtuvo el divorcio de su primer marido, contrajeron matrimonio, el 21 de julio de 1928. Wallis se adaptó a la perfección a su nueva vida en Gran Bretaña, donde alternó de manera habitual con la alta sociedad. La joven estadounidense entabló amistad con Consuelo Thaw, hermana de Thelma Furness, quien entonces era amante del príncipe de Gales. En noviembre de 1930, Consuelo fue invitada a una cacería en la que también participó el futuro Eduardo VIII, pero ésta no pudo asistir y propuso que su lugar lo ocupara el matrimonio Simpson. Aquello propició el primer encuentro entre Wallis y el que sería su tercer marido. Según contó a sus allegados, lo que más le llamó la atención entonces fue la escasa estatura del príncipe, aunque, desde el principio, reconoció que tenía unos modales excelentes y una naturalidad cautivadora.

Wallis Simpson y el heredero de la corona británica coincidieron en diversas reuniones sociales y se convirtieron en grandes amigos. La llama del amor se iba encendiendo poco a poco y fue en 1933 cuando el príncipe le hizo su primer regalo: una orquídea.

Inició su romance con el príncipe estando aún casada

A lo largo de 1934, el heredero la agasajó con joyas y, en verano, invitó al matrimonio Simpson a pasar unas semanas con él en una villa de Biarritz, al sur de Francia. Ernest no pudo ir al encontrarse en Estados Unidos y, aunque Wallis acudió acompañada de su tía Bessie para que actuara de carabina, la pareja inició un romance que alteraría el curso de la historia. El crucero por el Mediterráneo a bordo del yate "Rosaura" resultó inolvidable para ambos. "Traspasamos la frontera de la amistad al amor", relató ella en sus memorias, "El corazón tiene sus razones". "Por mucho que me esforzaba, no entendía cómo el hombre con más encanto del mundo podía estar seriamente atraído hacia mí", escribiría décadas después. A pesar de que seguía formalmente casada con Ernest Simpson, éste no se opuso en ningún momento a la nueva relación de su esposa. De hecho, él mismo también había encontrado una nueva compañera, Mary Kirk, y ambos estuvieron de acuerdo en iniciar los trámites de divorcio.

El heredero a la corona británica empezó a plantearle a Wallis la posibilidad de que, cuando fuera libre, se convirtiera en su mujer. "No te dejarán nunca", le aseguró ella. A lo largo de 1935, prosiguió su historia de amor y el príncipe le regaló joyas cada vez más caras en las que estaba presente la inscripción WE, las iniciales de ambos, que coinciden con la palabra "nosotros", en inglés.

El 20 de enero de 1936 murió el rey Jorge V, padre de Eduardo, con lo que él se convirtió en el nuevo monarca. Pocos meses después, organizó una cena para presentar a la que sería su futura esposa a los políticos del momento, que le advirtieron que el enlace no sería bien visto ni por la familia real ni por sus súbditos. Eduardo VIII sugirió la posibilidad de un matrimonio morganático, es decir, que Wallis no pudiera ostentar el título de reina, pero ni sus allegados ni la clase política lo aceptaron, por lo que tomó la decisión de abdicar. El 11 de diciembre de 1936, el rey comunicó por radio a su pueblo que dejaba el trono y que le sucedería su hermano. Wallis oyó el discurso, con lágrimas en los ojos, en Cannes, donde se había refugiado cuando se inició el escándalo.

Una boda discreta en Francia

Convertido en duque de Windsor, Eduardo ya fue libre para casarse con su amada y la boda, una ceremonia privada, tuvo lugar en el castillo de Candé, en Francia, el 3 de junio de 1937. Durante 1938, el matrimonio residió en Cap d'Antibes hasta que se trasladó a una exclusiva mansión en el Bois de Boulogne de París. Allí los sorprendió el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la invasión nazi de Francia en 1940. Los duques lograron salir del país y llegaron a España. Eduardo, de quien se ha apuntado que sentía simpatías hacia el régimen de Hitler, se negó a volver a su país hasta que a su esposa se le reconociera el título de Alteza Real. Finalmente, las autoridades le ofrecieron el cargo de gobernador de las Bahamas mientras durara la contienda. Durante los cinco años que estuvieron en estas islas, los duques se ganaron el cariño de la población. Wallis, nombrada jefa de la Cruz Roja, creó el primer centro de maternidad para mujeres de color del país y también colaboró en la cantina a la que acudían los militares británicos.

Terminada la guerra, el matrimonio regresó a su mansión parisina. A partir de entonces, su rutina consistió en pasear a sus perros y en alternar con la alta sociedad. Durante las décadas de los 50 y los 60, fueron frecuentes sus viajes a Estados Unidos, donde asistieron a fiestas con compañías como los Rotschild o los reyes de Yugoslavia. En estos eventos a la duquesa le encantaba lucir modelos de alta costura y las carísimas joyas que su marido le regalaba. La rumorología apunta que, durante su matrimonio con Eduardo, Wallis tuvo más de un amante. Joachim von Ribbentrop, ministro de Asuntos Exteriores de Hitler, o el "playboy" Jimmy Donahue fueron dos de los hombres con los que habría mantenido relaciones.

La frustración de no haber podido ser madre

Aunque la duquesa ya tenía 40 años cuando se casó con Eduardo, nunca descartó la idea de ser madre hasta que, por motivos médicos, tuvo que ser sometida a una histerectomía. "Toda mujer que ha sido amada como yo lo he sido ha conocido la vida en su plenitud. A pesar de todo, existe una sombra: no he sentido jamás la alegría de ser madre", se lamentaba en sus memorias.

Tras la subida al trono de Isabel II, la relación de los duques con la familia real mejoró, aunque no fue hasta 1967 cuando el matrimonio tomó parte en un acto público en Londres junto con la reina. A lo largo de la década de los 60, la salud del duque de Windsor, fumador empedernido, se había ido deteriorando y, en 1971, se le diagnosticó un cáncer de garganta. El 28 de mayo de 1972, Eduardo falleció en su mansión parisina y sus restos fueron trasladados a Londres, donde recibió sepultura en el cementerio privado real de Frogmore. La duquesa, a la que tras el fallecimiento de Eduardo se le concedió el título de Alteza Real, asistió al entierro de su marido, pero enseguida volvió a Francia.

Retirada en la casa del Bois de Boulogne, vivió 14 años sin su amado esposo. Enferma de artritis y arterioesclerosis, fue perdiendo movilidad hasta quedar postrada en una silla de ruedas. Una bronconeumonía empeoró su ya delicado estado de salud, provocándole la muerte, a los 89 años, el 24 de abril de 1986. Fue enterrada junto a Eduardo.